Se puede decir que la temporada 2011/2012 de la NBA fue
exprés. La competición arrancó con retraso por el cierre patronal que se produjo,
más conocido como lockout. Esto
quiere decir que, el 1 de julio de 2011, los clubs prohibieron el uso de sus
instalaciones a los jugadores para cualquier actividad: entrenar, jugar
partidos, usar gimnasios, etc. Al mismo tiempo, los jugadores dejaron de
cobrar. La medida se tomó por petición de los dueños de las 30 franquicias NBA,
22 de las cuales afirmaban que perdían dinero. Como consecuencia de esa
situación financiera, no se renovó el acuerdo de convenio con el sindicato de
jugadores.
A partir de ese momento se comenzaron a suceder múltiples
reuniones entre el sindicato y los propietarios de las franquicias. Uno de los
temas principales era los ingresos procedentes del baloncesto. Los equipos fueron
inflexibles con eso desde el principio. El reparto, según el anterior convenio
laboral, era de 57% de los ingresos para los baloncestistas y 43% para los
clubes de la NBA. Las franquicias exigían en este nuevo convenio un 50%,
mientras que el sindicato de jugadores sólo cede hasta el 53%. Cada punto
porcentual representa unos 40 millones de dólares.
| Foto: Fortune Live Media |
Finalmente, después de una reunión de más de 15 horas, el 26
de noviembre los propietarios y los jugadores llegaron a un principio de
acuerdo para poner fin al lockout. David
Stern puso fin de forma oficial al cierre patronal de la NBA tras 149 días de
cierre patronal con estas palabras: "hemos llegado a un principio de
entendimiento sujeto a una serie de aprobaciones pero somos optimistas de que
pasaran el corte y que la temporada arrancará el 25 de diciembre con un triple
duelo. En el calendario de esta temporada habrá 66 partidos".
| Foto: Joe Bielawa |
Una de las cosas que más impacto causa en esta breve
temporada fue la llegada a la NBA del base español Ricky Rubio tres años
después de ser drafteado por los Minnesota Timberwolves. Esa espera hizo que su
nombre estuviese en boca de todos ya antes de llegar. En apenas unos meses como
novato se ganó la admiración de sus compañeros y rivales. Con su personal
estilo, su increíble visión de juego y su forma de entender el baloncesto,
pronto se convirtió en uno de los grandes favoritos de la afición de Minnesota
y un fijo en el Top 10 de la jornada. Un crack dentro y fuera de la cancha que
se ha consolidado como un fenómeno deportivo y mediático, hasta el punto de
convertirse en la nueva cara de Adidas.
Su llegada ha revolucionado la liga, y principalmente a su
franquicia, renovando la ilusión de toda la ciudad. Su rendimiento fue altísimo
hasta que en marzo se lesionó gravemente contra los Lakers, lo cual le ha
mantenido nueve meses en el dique seco. Hasta ese instante, su equipo soñaba
con volverse a clasificar para los Playoff después de ocho años, pero la baja
de Ricky se lo impidió. El juego desplegado por el español le permitió participar
en el All Star Weekend de Orlando en el partido de Rookies contra Shophomores,
donde brilló con su manejo de balón y sus increíbles asistencias. La fatídica lesión le privó de ser el mejor
Rookie del año.
| Foto: Michael |
Al margen de esto, los campeones en la conferencia Oeste y
en la conferencia Este fueron Oklahoma City Thunder y Miami Heat
respectivamente. Ellos se enfrentaron en la final de la NBA para ver cuál sería
el mejor equipo del año. La eliminatoria se presentaba como un duelo entre
Kevin Durant y LeBron James, ambos líderes de sus equipos en carácter y en
anotación. La eliminatoria se decidió en Miami en el sexto partido, en el cual
se impusieron los Heat. Los jóvenes Thunders dieron la cara en todos los partidos,
pero esa juventud e inexperiencia les hizo fallar en los minutos finales. De
esta manera LeBron James, uno de los mejores jugadores del momento sino el
mejor, lograba su ansiado anillo en la tercera final de la NBA que disputaba.
Por tanto se puede decir que, en el caso de LeBron, sí es cierto eso de que “a
la tercera va la vencida”.
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